-¿Cómo
y cuándo le comunicaron el nombramiento?
-La
semana pasada me llamó el ministro Caldera para
preguntarme por mi disponibilidad para volver a Madrid y
en concreto en el Ministerio de Trabajo. Le dije que sí,
que tenía mi disponibilidad. Me dijo que en los días
siguientes se pondría en contacto conmigo y así fue.
El martes me llamó para confirmarme que el Consejo de
Ministros aprobaría mi nombramiento.
-¿Le
dijo algo Joan Ignasi Pla?
-Me
llamó la semana pasada para decirme que había estado
hablando con el ministro, que estaba muy contento de mi
nombramiento y que pensaba que las cosas iban a salir
bien.
-¿No
le explicó por qué no la puso en la lista?
-Bueno
[ríe]; eso ya son temas que... La confección de las
listas siempre es complicadísima y no me gustaría
estar nunca en la piel del secretario general porque
.siempre se dejará a alguien que no quería dejarse.
-Supongo
que usted hubiese deseado continuar como diputada.
-Sí.
-La
política en torno a la mujer es una de las apuestas
importantes de este Gobierno. ¿Qué piensa usted hacer
en el Instituto de la Mujer?
-Durante
toda la campaña electoral Zapatero no ha parado de
repetir su compromiso con las mujeres, en cuanto a la
igualdad, fundamentalmente, porque el problema de las
mujeres es de falta de igualdad. El primer gesto que ha
tenido ha sido hacer el primer Gobierno paritario de la
historia de este país: ocho hombres y ocho mujeres.
También hay dos proyectos de ley muy importantes: uno
sobre la igualdad de hombres y mujeres y el de ley orgánica
integral contra la violencia de género, sobre el que el
presidente del Gobierno se ha comprometido que será la
primera ley que lleve al Gobierno. En la medida en que
tanto el presidente como el ministro del área están
empeñados en
que este asunto tenga verdadera trascendencia, el
instituto necesariamente sube en importancia porque va a
ser una de las herramientas para llevar a la práctica
las políticas que ha anunciado con el fin de conseguir
la igualdad real. Además quiero trabajar para superar
el descrédito en el que desgraciadamente ha caído el
instituto en los últimos tiempos. [Se refiere a la
polémica que rodeó a la exdirectora, Miriam Tey, tras
conocerse que la editorial de la que era copropietaria
había publicado el 'libro Todas putas.]
-¿El
de la violencia también es un problema de falta de
igualdad?
-Siempre.
Los expertos dicen que los hombres ejercen la violencia
contra las mujeres porque piensan que dominan, que son
superiores a las mujeres. Por tanto pueden incluso
utilizar la violencia para garantizar la sumisión de
ese objeto que le pertenece. Hay un hombre que se
considera superior y una mujer que está en inferiores
condiciones. Conseguir la igualdad entre hombres y
mujeres es la clave necesaria para erradicar la
violencia de género.
-Eso
es muy fácil de decir pero supongo que muy difícil de
hacer.
-Muy
difícil, y además estoy convencida de que nadie tiene
la panacea. Habrá que poner en práctica muchas
medidas; algunas tendrán más efectos, otras menos,
pero es complicado. La educación, convencer a la
sociedad de que los hombres tienen que cambiar de manera
de pensar hacia las mujeres es algo que no se puede
conseguir probablemente ni con leyes ni en cuatro días.
La única arma que tenemos es la educación en la
igualdad. Hay que empezar en la escuela, en la familia,
en el trabajo, en las instituciones. Intentar que vayan
cambiando los valores, de manera que al final la-gente
vaya aceptando que el hombre y la mujer son iguales en
derechos y obligaciones.
-Pero
esa mentalidad está en una parte muy importante en las
propias mujeres.
-Es
verdad y no lo tenemos que ocultar. En estos momentos
quien ejerce la violencia contra las mujeres son los
hombres fundamentalmente. Pero las mujeres tenemos que
empezar a acostumbrarnos a que nosotras también tenemos
que educar y actuar en igualdad. Porque muchas mujeres a
lo mejor de manera inconsciente estamos educando a
nuestros hijos en valores que no son de igualdad.
Nosotras somos las primeras que no tenemos que dejar
pasar ni una que suponga limitación a nuestros
derechos.
-En
las últimas décadas ha aumentado mucho el nivel
deformación de las mujeres. En la universidad están al
nivel de los hombres y en algunas facultades muy por
encima. Pero eso no se ha traducido de la misma forma en
cargos de responsabilidad social. ¿Porqué?
-Porque
esa igualdad que se ha conseguido que esté en las leyes
no se ha conseguido en la sociedad. Hoy todavía vivimos
en una sociedad muy machista, donde los hombres han
gestionado todas las áreas de poder y de decisión. La
incorporación de la mujer empieza en la universidad,
pero la cultura social todavía es muy de hombre. Por lo
tanto las mujeres para acceder a los mismos puestos que
los hombres deben tener el doble de calificación o se
encuentran con muchas barreras.
-Ya
que preguntó usted sobre eso en el Congreso, ¿qué
piensa del piso de Zaplana en Madrid?
-Pienso
que es una vergüenza y también una falta de ética. A
mí no me parece ni bien ni mal que Zaplana tenga un
piso en la Castellana de 500 metros cuadrados que valga
500 millones [de las antiguas pesetas! y que lo haya
conseguido por 300. El problema es que desde el punto de
vista de los ciudadanos, que nos están mirando a todos
los políticos, es difícil de entender cómo un
ministro, con un suelde aproximado de unos 6.000 euros
a; mes, puede permitirse el lujo de adquirir esa
vivienda, cuando la mayoría de los ciudadanos las
están pasando canutas para adquirir un piso de 90
metros cuadrados, hipotecándose durante 35 años y
dedicando prácticamente el sueldo d< uno de los dos
miembros de la pareja a pagarlo. En su vida privad;
tiene derecho a hacer lo que ere; conveniente y siempre
lo respeta remos. Pero cuando toda la sociedad está
quejándose del precio de las viviendas y la dificultad
de adquirirlas, que el ministro haga eso es un
escándalo