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-¿Cómo valora su experiencia
en el Congreso?
Mi visión general es enormemente
positiva. Ha sido un gran acierto de las organizadoras el
poner en común la teoría y la práctica de los estudios de
género.
-¿Tuvo ocasión de hablar con
algunas de las participantes?
Sí, conocí a componentes de
Mujeres Sabias, algunas profesoras de la universidad, y
representantes de asociaciones valencianas y también del
extranjero. Todas ellas son mujeres fantásticas, que llevan a
sus espaldas muchos años de lucha.
-Su ponencia trataba sobre las
practicas de igualdad en las políticas generales. ¿Qué
necesita un partido político para desarrollar una verdadera
política de igualdad?
Desafortunadamente, muchas cosas,
porque las políticas de igualdad no han sido prioritarias en
los últimos gobiernos. Pero la Administración tiene la
obligación de poner a nuestro alcance los mecanismos para
lograr la igualdad.
-¿Por ejemplo, el
establecimiento de la paridad por ley?
Creo que es una buena manera de
avanzar para que las mujeres formen parte del núcleo de toma
de decisiones. Todavía hay que trabajar mucho para romper el
«techo de cristal» también en política, es una de nuestras
reivindicaciones, uno de nuestros derechos como ciudadanas.
-¿Cuándo se dio cuenta de que
la mujer no lo tenía todo ganado?
En realidad, las mujeres de
nuestro país siempre hemos percibido que tenemos más
dificultades que los hombres para llegar a la misma meta.
Cotidianamente hay muchas dificultades, por ejemplo, cuando
buscas empleo, o cuando quieres que reconozcan tu trabajo.
Pero no es un momento, sino toda la vida.
-¿Cree que el feminismo
discrimina al hombre?
El feminismo no va contra los
hombres, sino en pro de la igualdad de oportunidades. No
luchamos contra los hombres, sino por tener los mismos
derechos. No queremos arrebatarles nada, sino compartir. Y,
afortunadamente, muchos hombres son hoy conscientes de eso.
-El feminismo moderno
parece tener menos empuje que hace, posiblemente, algunas
décadas.
Gracias a las feministas, las
mujeres de hoy estamos mejor que hace 25 años, y por eso las
chicas más jóvenes quizás no perciben con tanta crudeza la
lucha de las mujeres. La discriminación de hoy es más sutil,
pero sigue existiendo.
-Uno de los principales
problemas, y no precisamente sutil, es la violencia de género.
¿Cree que contamos con los mecanismos adecuados de protección
de la mujer?
No son suficientes. Pero es la
intención de este Gobierno: disponer de todos los mecanismos
necesarios para proteger la vida de las mujeres y actuar
preventivamente. Porque lo primero para evitarlo es conseguir
que la mentalidad de esta sociedad cambie y entienda que la
violencia contra la mujer no tiene sentido.
-¿Qué espera conseguir,
junto al Gobierno socialista, a corto plazo?
Nuestro fin último es
conseguir que las mujeres no mueran a manos de sus maridos, ex
parejas, etc. Es un objetivo muy ambicioso, pero tenemos que
trabajar en ello con todo el peso de la ley. Pienso que la Ley
Integral del Ejecutivo socialista, que en estos días se está
estudiando, es una buena herramienta. Pero todavía es
necesaria la lucha incesante de las mujeres. El día que esto
dé sus frutos, el Instituto de la Mujer dejará de existir, y
será una señal de que las cosas han cambiado |